domingo, 8 de mayo de 2016



Amigo, cómplice


Recuerdo aquellos tiempos,
En los que aún teníamos sueños
Y reíamos, con el corazón tan lleno.
Éramos tan inocentes, tan risueños.

Y ahora todo se me presenta tan ajeno.
No sé si he crecido o han muerto mis anhelos.
Me pregunto si tú sientes lo mismo, compañero.
Si han pisoteado también tus sueños.

Si te ha carcomido la horrenda depresión.
Si el Verdugo ha cortado el hilo de tu inspiración.
Con su guadaña oxidada y afilada con el rencor
De aquellos que nunca llegaron a nada por temor.

Espero, compañero, que no sea así.
Y que sigas adelante y jamás mires atrás.
Que tus pasos sean firmes y nadie detenga tu frenesí.
Que esa pluma no deje de bailar.

Y que esa hoja siempre esté escrita.
Y que ese libro vea algún día la luz de un buen ojo.
Tengo fe, camarada, en que algún día
Seas el ejemplo y la esperanza de muchos.

No te detengas, amigo.
Siento que, contigo, se renueva mi pasión.
Puedo sentir el calor de tu indomable espíritu.
Verte luchar me alienta a volver a la acción.

Amigo déjame acompañarte esta vez.
Siento cómo la depresión abandona esta mano.
Y seduce a una hoja ansiosa por ser
El vehículo de las maravillas que anunciamos.

Ser escritor nunca fue tan satisfactorio.
Dar oxígeno donde sólo hay aire ponzoñoso.
Maravillar cuando ya no queda asombro.
¡Juntos crearemos un mundo más hermoso!
 


SER ESCRITOR NO ES PASATIEMPO, ES CULTO


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