jueves, 26 de mayo de 2016


Corazón de granito


De nuevo al ciclo horrendo,
¿A qué me impulsas, corazón?
Absorbiendo almas para mi propio provecho,
Matándolas para aplacar la emoción.

El egoísmo de mi acción me repugna,
He perdido la cuenta de las víctimas,
Que se han fundido en las negras brasas
De esta cama que conforma mi prisión maldita.

Arderé en el Averno por siempre,
Por este impulso carnal que duerme a mi mente,
Y me hace buscar el remedio inconsciente,
De esos brazos, de esos besos calientes. 

Oh, músculo malhechor
Estás muerto y marchito,
Me obligas a matar al amor,
Por un poco de ese ardiente vino.

Las caricias, las promesas falsas,
Y los murmullos en la oscuridad
Lo tengo todo y me quedo con nada,
Soy una adicta que necesita su dosis de felicidad.  

Una y otra vez,                                                                                                                          
Nunca me es suficiente,
Nunca logran complacerme
Ni aplacar esta sed demente.

Ellos son como las manzanas,
Una vez que las muerdes, se pudren.
Todos terminan muriendo en mi cama,
Convirtiéndose en desechos fútiles.

Pero siempre hay quien se ofrece al sacrificio
Y se obsequia con la esperanza de cambiarme
De darle calor a este corazón de granito, 
Para morir quemado en este cuerpo inflamable.


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