lunes, 9 de mayo de 2016



Listos y afilados
(La Generación Desarme)



   ¿Estás listo?
   Para la nueva generación de vicios desmedidos.
   Estamos listos y afilados. Listos para los descuidos, para los abortos anunciados, para arrojar el crucifijo al suelo y escupir a nuestros ancestros que no supieron detenernos. 
   Y es que, en el fondo, los odiamos tanto…
   ¡Ey! Mínennos, ¿no somos geniales? ¿No hacemos lo que ustedes quisieran? ¿No somos el odio que provocan sus restricciones?
  No hay nada seguro, todo se va a al Infierno, entonces… ¿por qué perder el tiempo? ¡Tiremos esta sociedad abajo, construyamos algo nuevo! ¡Escombros sobre escombros, para luego recomenzar el ciclo siniestro! 
   Es obvio que jamás obtendremos el Paraíso, estamos demasiado sucios para hacerlo. Y no podemos esperar… ¡no hay nada seguro, ponle una firma a eso! Y si el Edén no viene a nosotros, nosotros lo traeremos.
  Nos golpean cuando nacemos, nos golpean cuando crecemos, nos golpean cuando nos educan, nos golpean cuando imitamos su gesto. La violencia está en todos lados, y si eso a nadie le importa, ¿por qué tanto escándalo? Son sólo un par de  tragos, somos sólo unos pobres diablos pasando el  rato, buscando seguridad en lo malo. No queremos esperar, no hay tiempo, ¡queremos el placer inmediato!
   Y si de derroche y desamor se trata… estamos listos y afilados.
  ¿Lo captas? Somos la Generación Desarme, y estamos perdidos y lo sabemos. Y, lo peor de todo es que no nos preocupa eso. Y, lo peor de todo, es que simplemente hacemos en público lo que ustedes siempre escondieron. No hay nada nuevo bajo el sol, ¿cierto, abuelos? ¿Por qué se sonrojan? Saben que estamos en lo cierto.
   Y, lo más triste, es que nos odiamos tanto por eso…
   Y lo más gracioso, es que drogamos nuestra existencia con la esperanza de detener el tiempo. Congelar el momento y quedarnos en el éxtasis que nos produce este sentimiento. Para no caer en la oscuridad de nuestra situación, de esta horrenda realidad en la que nos engendraron.
   Y si de lágrimas de licor y anarquía se trata… estamos listos y afilados.
  ¿Tienen miedo? Nosotros también.
  ¿Detestan lo que hacemos? Somos dos.
  Pero no hay nada que hacer, ya estamos perdidos. Y toda esta mierda se siente tan bien… ¡Que el Vaticano y el Gobierno vengan a detenernos! Hay más depravación sobre sus escritorios que en nuestros lechos. Creemos en un Dios y en un orden, pero no en el de ellos.
  ¡El oro que toca el hombre se convierte en heno!
  Así que, olvídenlo, aquí nos quedaremos.
  Esperaremos, entre fiestas y jaleos, el fin del mundo. Y cuando llegue el momento, aplaudiremos. Y cuando subamos o bajemos, ya habremos festejado para una eternidad de tormentos. Y nosotros que ustedes, haríamos lo mismo, porque si nosotros no subimos… ¡ustedes menos!
  Somos la Generación Desarme, y estamos fundidos, ¡y lo sabemos! 
  Listos y afilados para lo que sea, con un pie ya en el Infierno. El Diablo nos sonríe, caen manzanas mordidas del cielo.
  ¿Dónde estás Lilith, señora de nuestros desenfrenos? ¡Ven, busca a tus hijos y envuélvelos en tu velo eterno! Madre escamosa, néctar de la negra flor, embriáganos con tu incienso corrupto ¡Por favor!
   Tan perdidos, tan solos… ¡un dios que nos escuche, por favor!
   Somos la Generación Desarme, estamos a la deriva de nuestros impulsos y es toda su culpa. 
   Y si de derrochar aliento y acumular pecados se trata… ¡estamos listos y afilados!
   Mundo, encógete, porque te daremos la misma piedad que nos han dado. 


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