miércoles, 18 de mayo de 2016



¡No más!



Tan cerca, tan cerca…
Que casi puedo tocar la libertad.
Un poco más y estaré libre de estas cadenas.
Sólo unas lunas más… y podré volar.

Me han encerrado durante mucho tiempo.
Numerosas han sido mis prisiones.
Pero ahora digo, ¡no más!, a este encarcelamiento.
Ahorcaría mi alma antes que servir a sus intenciones.

Tengo mi espalda marcada por sus látigos.
Y los ojos sedientos de tanto llorar.
Las uñas carcomidas de arañar paredes sin descanso.
No más, ¡no más!

Los odio, me enferman.
Me mata su forma de pensar.
No haré más lo que Ellos quieran.
Seré como sea, y sé que no les gustará.

Tantos años moldeándome a su gusto.
Que casi olvido el propio.
Pero logré salvar los pedazos rotos.
Y reconstruirme a escondidas, poco a poco.

Y lo logré.
¡No seré más una parodia de su estereotipo embustero!
Un cielo estrellado me incita a volver,
¡Volveré sobre los caminos que cultivaron mi anhelo!

Los caminos que Ellos no quieren.
Los senderos espinosos que les lastiman.
Las espinas a las que a tocar no se atreven.
El sendero oscuro que hace temblar su paradigma.

Pero no a mí.
Porque yo nací entre esas espinas.
Y Ellos me engañaron, crearon otro yo sobre mí.
Hicieron que me odiase a mí misma.

Y ahora estoy cerca, tan cerca…
Que casi puedo tocar esa libertad.
Una mano blanca alzándose sobre los barrotes de seda.

¡No más! 

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