martes, 10 de mayo de 2016




Tantos rostros y tan poco tiempo…



Las memorias de los buenos amigos,
Que se lleva y devora el viento…
Las risas, los guiños y los festejos…
Todo termina en un pestañeo.

Y me llevo las memorias de todos.
Y, al final, sólo me quedan recuerdos.
Rostros borrosos de personas que no reconozco
Y creía reconocer en otro momento.

Tantas personas y tan poco tiempo.
Tanta gente buena y malvada acaparando mis recuerdos.
Tantas sensaciones, dulces y agrias, en mi cuerpo.
Sólo me quedan lágrimas y risas para cada desvelo.

Y los amo a todos, inclusive a los que no lo merecen.
Todos ellos tienen un lugar en mi mente.
Todos esos rostros rondan en mi subconsciente.
Y todos merecen ser recordados en el presente.

Y si mueren en la distancia, seguirán vivos en mi alma.
Mi cuerpo es pequeño, pero no mi memoria.
Los amo a todos, inclusive a los que me odian.
Porque el odio, en cierto modo, es amor y ponzoña.

Y no hay alguien que no me haya enseñado algo.
No importa si es malo o bueno.
Cada rostro aportó en mi alma y cuerpo algún estrato
de sus vidas, aunque sea mínimo, en mis recuerdos.

Y yo prometo, por siempre, recordarlos.
Mantenerlos vivos en mis pensamientos.
A los que lo merecen y a los que no tanto.
La nostalgia no discrimina, al igual que mi sentimiento.




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