jueves, 26 de mayo de 2016



Tus cuervos y tus lobos


Así es nuestra historia.
Un torrente de sangre helada.
Un tonel de promesas rotas.
Un abuso constante al alma.

Una puñalada en la espalda.
Una espina en la lengua.
Una lágrima en la almohada.
Nuestra historia es triste y cruenta.

Crías cuervos para arrancarles los ojos,
Porque temes que ellos lo hagan primero.
Crías cuervos y los das a los lobos,
Para lavar luego tus manos en incienso.

Te ahogas en un mar de plumas y pelo.
Eres el dios promiscuo de un clan disparejo.
Pese a que todos ellos sean carroñeros.
Tú prefieres un seguidor que no abandone tu velo.

Que se mantenga en el suelo.
Por eso odias a tus cuervos.
Porque ellos pueden volar lejos.
Y cuestionar todos tus credos.

¡Oh, eres tan cruel! Eres delito. 
Cortas sus alas y atas sus picos.
Cierras sus jaulas con pretextos raídos.
No te importa que sean tus hijos.

Nuestra historia es una historia de desarme.
De cuervos que no graznan y lobos convertidos en perros.
Nuestra historia es una elegía, una barbarie.

Una represión, un látigo, un aullido y un credo. 

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